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100 1 _aSánchez-Andrade, Cristina
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245 1 0 _aHabitada /
_cCristina Sánchez-Andrade.
260 _aBarcelona :
_bAnagrama,
_c2024.
300 _a223 p. ;
_c22 cm.
520 _aa joven Manuela lleva un año recluida a causa de una extraña dolencia a la que llaman corpo aberto, una especie de posesión: el cuerpo de la joven está habitado por un clérigo que murió en La Habana años antes. Manuela habla con acento cubano y con la voz varonil del religioso y, a pesar de ser analfabeta, hace alardes de conocimientos de latín, de dogmática y de filosofía. Pronto acuden médicos y teólogos para examinar a la joven, y cada uno emite un diagnóstico: útero errante, histeria… Todo ello despierta entre las gentes del lugar (una aldea gallega de principios del siglo XX) una oleada de curiosidad y veneración. Comienzan a acudir peregrinaciones para ver a la joven y oír sus «misas», el fervor y la locura se apoderan de los aldeanos, que son arrastrados a una bacanal de sexo y muerte… Manuela, desde su reclusión, rememora todo lo acontecido antes de caer enferma. Con una voz íntima, desgarrada, a veces inocente y lírica, nos va contando retazos de su vida: cuando el abad la llevó a trabajar al pazo del señor local, don Diego, para cuidar a la señora Inmaculada, enferma de los nervios. Allí, bajo la mirada de la omnipresente cocinera Jerónima, se daban situaciones nada decentes que Manuela cuenta con total distanciamiento. Un cúmulo de variopintos personajes: el abad vergonzante, su tiránica madre, las mujeres del pueblo, la meiga, mitad bruja mitad curandera, aparece en su discurso mezclado con extrañas visiones, que le hacen ver a su madre muerta, a los hijos no nacidos, a un intrigante clérigo…
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