Imagen de Google Jackets

Momentos de inadvertida felicidad / Francesco Piccolo ; traduccion de Xavier Gonzalez Rovira.

Por: Colaborador(es): Tipo de material: TextoTextoSeries Panorama de narrativas ; 810Detalles de publicación: Barcelona : Anagrama, 2012.Edición: 1ª edDescripción: 148 p. ; 22 cmISBN:
  • 978-84-339-7837-0
Tema(s): Resumen: Estás en la cola del supermercado, o parado en medio de un atasco, o esperas a que tu novia salga del probador de una tienda de ropa, en fin, que estás algo distraído, cuando, de repente, la realidad que te rodea parece confluir hacia un único punto y hace que éste resplandezca. Y entonces te das cuenta de que acabas de encontrarte con uno de esos momentos de inadvertida felicidad. A medio camino entre Me acuerdo de Perec y las implacables leyes de Murphy, Francesco Piccolo pone al desnudo con despiadado sentido del humor los placeres más inconfesables, los tics, las debilidades con las que todos, tarde o temprano, hemos de bregar. Porque sólo reduciendo a añicos la realidad se logra atrapar por la cola–siquiera un instante–el sentido más profundo de la vida.
Tipo de ítem: Libro adulto
Etiquetas de esta biblioteca: No hay etiquetas de esta biblioteca para este título. Ingresar para agregar etiquetas.
Existencias
Tipo de ítem Biblioteca actual Signatura topográfica Estado Fecha de vencimiento Código de barras
Libro adulto Libro adulto La Casa Encendida N PIC mom Prestado 29/10/2025 6000161502

Estás en la cola del supermercado, o parado en medio de un atasco, o esperas a que tu novia salga del probador de una tienda de ropa, en fin, que estás algo distraído, cuando, de repente, la realidad que te rodea parece confluir hacia un único punto y hace que éste resplandezca. Y entonces te das cuenta de que acabas de encontrarte con uno de esos momentos de inadvertida felicidad. A medio camino entre Me acuerdo de Perec y las implacables leyes de Murphy, Francesco Piccolo pone al desnudo con despiadado sentido del humor los placeres más inconfesables, los tics, las debilidades con las que todos, tarde o temprano, hemos de bregar. Porque sólo reduciendo a añicos la realidad se logra atrapar por la cola–siquiera un instante–el sentido más profundo de la vida.