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Los vecinos incómodos / Óscar Vellosillo González.

Por: Tipo de material: TextoTextoSeries RelatosEditor: [Madrid]: Talentura , [2020]Edición: Primera edición: octubre, 2020Descripción: 167 p. ; 21 cmISBN:
  • 9788412096439
Tema(s): Género/Forma: Resumen: En mi comunidad hay más de un estirado que en el ascensor te mira con desconfianza y te lanza los buenos días a la manera que un carcelero sirve su bazofia en la bandeja». A una de las vecinas, la ausencia de cortinas le impide conciliar el sueño, mientras que, a un segundo, es un regalo de su conserje lo que le provoca insomnio y a un tercero, es la irrupción de una gata en su terraza lo que altera por completo la vida. Un matrimonio discute la necesidad de talar unos árboles de su parcela al tiempo que un expresidiario se pregunta por qué una casa humilde de un barrio humilde se protege con una puerta sólida e inexpugnable. Un vecino coquetea con una azalea, otro tiene como obsesión conocer el mar. Los vecinos incómodos se mueven con sigilo dentro de sus casas. Transitan cautelosos por las calles de la ciudad, por sus bares, por la estación de tren o por el supermercado. Nosotros somos testigos de sus movimientos, sus temores o sus fantasías. Vemos cómo afrontan cada suceso, cómo resuelven sus conflictos y nos es muy difícil permanecer impasibles. Nos empeñamos una y otra vez en examinar y juzgar sus actos. Pero, ¿son ellos los que nos incomodan o somos nosotros los que les hacemos sentirse incómodos?
Tipo de ítem: Libro adulto
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En mi comunidad hay más de un estirado que en el ascensor te mira con desconfianza y te lanza los buenos días a la manera que un carcelero sirve su bazofia en la bandeja». A una de las vecinas, la ausencia de cortinas le impide conciliar el sueño, mientras que, a un segundo, es un regalo de su conserje lo que le provoca insomnio y a un tercero, es la irrupción de una gata en su terraza lo que altera por completo la vida. Un matrimonio discute la necesidad de talar unos árboles de su parcela al tiempo que un expresidiario se pregunta por qué una casa humilde de un barrio humilde se protege con una puerta sólida e inexpugnable. Un vecino coquetea con una azalea, otro tiene como obsesión conocer el mar. Los vecinos incómodos se mueven con sigilo dentro de sus casas. Transitan cautelosos por las calles de la ciudad, por sus bares, por la estación de tren o por el supermercado. Nosotros somos testigos de sus movimientos, sus temores o sus fantasías. Vemos cómo afrontan cada suceso, cómo resuelven sus conflictos y nos es muy difícil permanecer impasibles. Nos empeñamos una y otra vez en examinar y juzgar sus actos. Pero, ¿son ellos los que nos incomodan o somos nosotros los que les hacemos sentirse incómodos?